lunes, 11 de mayo de 2015

A primera vista

Él era diferente,
era como una brisa de aire cálido con olor a cerezas.

No tenía nada de lo que preocuparse,
solo ver el tiempo pasar.

La vio a lo lejos,
sonriendo al hacer una foto al atardecer en aquella playa desierta.

Cruzaron sus miradas y no pasó nada, como podría ocurrir en un cuento de hadas.

El siguió su camino,
con la única preocupación de llegar a casa temprano y recordar aquella sonrisa.

Ella no dejó de soñar con aquel chico de olor afrutado y mirada furtiva pero dulce.

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